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    Los seis ingenieros que trajeron Google a Málaga | Tecnología

    Azanías Pelayo

    PorAzanías Pelayo

    Nov 28, 2023

    Un grupo de ingenieros malagueños fundaron VirusTotal en 2004. Se trataba de un servicio online al que cualquiera podía enviar un archivo sospechoso de estar infectado para pedir una segunda opinión y comprobar si realmente estaba infectado. La iniciativa no generó ingresos hasta 2009, pero el modelo tuvo tanto éxito que uno de sus máximos ejecutivos, Bernardo Quintero, y su equipo apostaron una botella de whisky a que acabarían formando parte de Google. Tres años después ganaron la apuesta: se convirtieron en la segunda empresa española comprada por la americana. Les ofrecieron trabajo en Silicon Valley o Zurich, pero eligieron quedarse en Málaga y nadie dijo que no. Su trabajo desde entonces fue el motivo por el que, una década después, el gigante tecnológico decidió abrir el tercer Centro de Ingeniería de Seguridad de Google (GSEC) en Europa y el primero de su tipo en la ciudad, especializado en ciberseguridad. Se estrena este miércoles y pone la guinda al trabajo iniciado por Quintero y sus compañeros en 1998.

    La nueva sede europea de Google es un edificio reluciente, con un espectacular mural de ladrillo de la empresa local Todobarro y dos obras del artista Play in Colors, situado junto al espacio de ocio Muelle Uno. Decenas de trabajadores van y vienen para terminar el trabajo. de la inauguración, a la que asistirán los responsables del gigante tecnológico. La propiedad ofrece vistas al puerto de Málaga, la catedral y la ciudadela. Es un placer para los directivos norteamericanos de la empresa, pero también para los seis ingenieros que desarrollaron VirusTotal. Se trata de Julio Canto, Francisco Santos, Alejandro Bermúdez, Emiliano Martínez y Víctor Manuel Álvarez, además de Quintero. Ahora tienen entre 40 y 50 años y la felicidad adolescente se refleja en sus ojos mientras contemplan su nueva oficina. Incluso cuando echan la vista atrás para recordar los momentos y factores que fueron decisivos en la decisión de Google de elegir Málaga frente a cualquier otra capital europea.

    El origen de todo fue Hispasec –empresa que sigue funcionando hoy y en la que nació VirusTotal– y, antes, la newsletter Uno por día. Cuando la ciberseguridad estaba en su infancia, en 1998, a Quintero le dijeron que no podía tener una columna permanente en la revista. PC actual porque no había suficientes temas para hablar de virus informáticos todos los meses. Luego creó el Boletin informativo con una noticia diaria sobre el tema, que remitió a los responsables de la publicación. Los convenció. Creó la web Hispasec.com para alojar esta newsletter, que se hizo viral y luego se convirtió en un negocio. En febrero de 1999 EL PAÍS le entrevistó y Quintero le habló de su idea de crear VirusTotal. “Lo estrené allí y duró cinco años sin que nadie lo pusiera en marcha”, recuerda ahora Quintero. Si alguien lo hubiera hecho, quizás este malagueño nunca hubiera aparecido en Google, ni en Google en el territorio malagueño.

    La siguiente historia está llena de anécdotas. Víctor Álvarez, por ejemplo, fue reclutado mediante un concurso. Quintero lanzó en Internet un expediente protegido en el que había que buscar una contraseña y quien la resolviera recibiría un libro y una oferta de trabajo. El primero fue Álvarez y solo le enviaron el libro, porque en ese momento trabajaba en Panda y nadie pensó que quería trabajar en VirusTotal. “Pero yo quería: allí tendría más capacidad de decisión, más impacto en lo que hacía”, recuerda. “Llegué después con la misma filosofía: quería ese espíritu emprendedor, el de crear algo”, añade Emiliano Martínez. Nadie imaginaba que lo que estaban haciendo atraería la atención de Google. Cuando la empresa tecnológica los adquirió, por una cifra que nunca se hizo pública, se mudaron a una cabaña cerca de la playa para trabajar. Era el segundo que tenían en mente. La primera opción fue la situada en primera línea y el equipo norteamericano, que acudió allí en agosto, dijo que no porque dudaba que estos jóvenes realmente trabajaran en un lugar como ese.

    Los fundadores de VirusTotal posan con las instalaciones al fondo, el 27 de noviembre de 2023, en Málaga.
    García-Santos (El País)

    Los buenos números y métricas respaldaron la decisión de dejar el equipo de VirusTotal en Málaga. Hubo otro factor: cada puesto vacante fue cubierto por personal que respondió dentro del primer minuto. La relación con la Universidad de Málaga siempre ha sido tan estrecha que incluso han pasado los últimos cinco años -cuando tuvieron que abandonar el chalet por el crecimiento del equipo- en un edificio de la entidad pública. Con ellos crearon un curso de experto universitario que próximamente iniciará su sexta edición, firmaron convenios de colaboración en investigación y anunciaron en los últimos días la creación de una cátedra de ciberseguridad y una incubadora de empresas en la materia, además de una licenciatura en ciberseguridad y inteligencia artificial. “Invertir en talento local ha sido fundamental. Es el recurso más importante para las empresas tecnológicas y aquí lo tenemos”, afirma Quintero.

    El modelo de colaboración con la universidad y el talento local -con empresas millonarias como Freepik, BeSoccer, UptoDown o Premo, entre otras- ha sido la base del boom tecnológico de la ciudad. En los últimos años han llegado grandes centros de innovación y empresas como Vodafone, Telefónica, CapGemini, Globant y Citigroup ya cuentan con potentes instalaciones en la capital malagueña. También se inauguró hace unos días a pocos metros de la nueva sede de Google el centro de ciberseguridad de la Junta de Andalucía, en el que la administración ha invertido 74 millones de euros. Todo ello constituye un caldo de cultivo que apoyó la decisión de Google, así como la infraestructura de comunicaciones con la que cuenta Málaga. Desde el AVE y autopistas hasta su aeropuerto internacional, con decenas de conexiones con Europa a entre dos y tres horas de distancia. Instalaciones para trabajar y comer. pez pequeño.

    “El estilo y la calidad de vida también son importantes”, añade Alejandro Bermúdez, quien afirma que en el nuevo edificio -donde trabajan desde hace unas semanas- se sienten como nunca trabajando para Google. Por las instalaciones, por la seguridad, por la nueva burocracia interna, por los recursos de un centro que “promoverá el desarrollo de investigaciones y herramientas punteras para combatir las ciberamenazas”, según fuentes tecnológicas. También por el futbolín, el que les ha acompañado durante la última década y que sobrevivió a la mudanza. “Nos compraron uno nuevo, pero aunque el viejo está hecho jirones, todavía lo preferimos”, concluyen los ingenieros que alguna vez soñaron con trabajar para Google y terminaron convenciendo a Google para que se instalara en su ciudad.

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