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    EE UU e Irán completan un intercambio de prisioneros que incluye el desbloqueo de más de 4.000 millones para Teherán | Internacional

    Azanías Pelayo

    PorAzanías Pelayo

    Sep 18, 2023

    Estados Unidos e Irán han cerrado con éxito un acuerdo para el intercambio de prisioneros. A primeras horas de este lunes, cinco ciudadanos estadounidenses que habían permanecido durante años en cárceles iraníes han volado a Doha para su repatriación a Washington, según han informado altos funcionarios de EE UU. A cambio, otros cinco ciudadanos iraníes imputados o condenados en Estados Unidos han recibido un perdón. Además, el Gobierno de Joe Biden ha aceptado el desbloqueo de 6.000 millones de dólares (unos 4.700 millones de euros) en ingresos del petróleo de Irán, retenidos hasta ahora en bancos de Corea del Sur. “Cinco familias estadounidenses van a estar completas de nuevo”, ha indicado un alto cargo estadounidense que habló bajo la condición de anonimato antes de que el intercambio se confirmara de manera oficial.

    Entre los ciudadanos estadounidenses liberados, todos ellos con doble nacionalidad de Irán u originarios de ese país, se encuentran Siamak Namazi, detenido en 2015 y sentenciado a 10 años de cárcel por espionaje en un juicio que recibió numerosas críticas internacionales; Emad Shargi, un inversor también condenado por espionaje, y Morad Tahbaz, británico-estadounidense de ascendencia iraní que permanecía detenido desde 2018. Tahbaz cumplía una condena de diez años por “contactos con el Gobierno estadounidense”.

    Junto a ellos han sido liberadas otras dos personas que han solicitado al Gobierno estadounidense que su identidad no se dé a conocer. Todos ellos habían sido trasladados desde la cárcel a un hotel en Teherán, donde quedaron bajo arresto domiciliario, el pasado 10 de agosto. En el avión hacia Doha los cinco han viajado acompañados por la madre de Namazi, Effie, y la esposa de Tahbaz, Vida, obligadas hasta ahora a permanecer en Irán.

    Los ciudadanos iraníes excarcelados, según la página web Al Monitor, son Kaveh Lotolah Afrasiabi, acusado en 2021 de no registrarse como agente extranjero en favor de Irán mientras hacía de lobbista con funcionarios estadounidenses sobre política nuclear y otras cuestiones; Mehrdad Ansari, condenado a 63 meses de prisión en 2021 por hacerse con equipamiento de posible uso en armas nucleares y guerra electrónica, entre otros usos militares; Amin Hasanzadeh, residente permanente de EE UU acusado en 2019 de robar planos para su envío a Irán; Reza Sarhangpour Kafrani, imputado en 2021 de exportar ilegalmente material de laboratorio a Irán, y Kambiz Attar Kashani, de doble nacionalidad y condenado el pasado febrero a 30 meses de cárcel por adquirir equipos de alta tecnología estadounidense a través de empresas fantasma en Emiratos Árabes Unidos.

    Dos de los excarcelados iraníes, sin derecho de residencia en Estados Unidos, serán enviados de regreso a Irán, según los altos funcionarios estadounidenses. Las fuentes no quisieron precisar qué ocurrirá exactamente con los tres restantes.

    “Estos cinco individuos han sido acusados o declarados culpables de delitos no violentos. Dos de los cinco han estado en prisión y sus sentencias estaban a punto de expirar en un caso. Tres se encontraban a la espera de juicio y aún no habían sido condenados”, han precisado.

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    Como parte del acuerdo, Estados Unidos también ha dado el visto bueno para que los 6.000 millones de dólares iraníes congelados en bancos de Corea del Sur puedan ser transferidos a entidades financieras de Qatar. Ahí, y bajo estricta supervisión, Irán podrá disponer de ellos, pero solo para “una categoría muy limitada de transacciones humanitarias”, según los altos cargos estadounidenses: alimentos o productos humanitarios: medicinas, equipos sanitarios o material agrícola. “Si Irán trata de desviar esos fondos o emplearlos en algo que no sea los propósitos humanitarios autorizados, tomaremos medidas para congelar ese dinero”, insistieron.

    El pacto cierra una negociación que se ha prolongado dos años y medio —comenzó tras el relevo en la Casa Blanca en el que el demócrata Joe Biden reemplazó al republicano Donald Trump—, y que se ha desarrollado a través de la intermediación de Qatar y Omán, dado que Washington y Teherán carecen de relaciones diplomáticas.

    Países adversarios

    “Este acuerdo no cambia nuestra relación con Irán de ningún modo. Irán es un adversario y un país patrocinador del terrorismo. Les obligaremos a rendir cuentas donde sea posible”, han insistido los representantes estadounidenses.

    Este mismo lunes, el Gobierno estadounidense impone nuevas sanciones contra el Ministerio de Información iraní y el expresidente Mahmud Ahmadineyad. El pasado viernes, los departamentos del Tesoro y de Estado anunciaban una nueva ronda de castigos contra una treintena de individuos y entidades que “contribuyen a la opresión del pueblo iraní”. Biden emitía un comunicado de solidaridad con el pueblo iraní al cumplirse un año de la muerte de Mahsa Amini. Esa joven de 22 años falleció bajo custodia de la policía de ese país, tras haber sido detenida, acusada de violar el estricto código de vestimenta femenino al llevar mal puesto el velo, en un suceso que desató importantes manifestaciones contra el régimen.

    “Seguimos centrados en limitar el programa nuclear iraní, sofocar su comportamiento desestabilizador. Seguimos comprometidos a garantizar que Irán nunca logre un arma nuclear”, apuntaba la semana pasada el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller.

    El acuerdo se ha completado en vísperas de la 78 Asamblea General de Naciones Unidas, cuya semana de debate entre los líderes comienza este martes. El presidente iraní, Ebrahim Raisi, se encontrará entre los participantes, al igual que el propio Biden. Pero los funcionarios estadounidenses han descartado tajantemente que vayan a producirse contactos entre los dos Gobiernos a lo largo de esta semana.

    Las relaciones entre estos dos tradicionales adversarios registraron un drástico deterioro desde 2018, cuando Trump retiró a Estados Unidos de un acuerdo multilateral por el que Teherán recortaba su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones. Desde entonces, Irán ha revivido ese programa.

    Tras su llegada a la Casa Blanca en enero de 2021, Biden prometió intentar recuperar el pacto, conocido por sus siglas en inglés JCPOA, o Plan de Acción Exhaustivo Conjunto. Pero una serie de rondas de negociaciones indirectas no consiguió llegar a un acuerdo y el diálogo quedó aparcado. Los intentos de retomar esas conversaciones no han dado fruto hasta el momento, perjudicados por la represión contra los manifestantes en Irán y el apoyo que, según Washington, Teherán facilita a Rusia en la guerra en Ucrania. Estados Unidos sostiene que el régimen islámico ha proporcionado drones a las fuerzas rusas.

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