La Plaza de la Constitución de Pamplona también estará rotulada en euskera. La decisión surge del hecho de que el término “Constitución” no es un nombre propio, sino un nombre común. Esta conclusión a la que llegó la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) llevó a la Sala a determinar que la Plaza de la Constitución de Pamplona debe indicarse también en euskera. Esta sentencia, de larga trayectoria judicial, encuentra su origen en el recurso presentado en 2022 por el entonces concejal municipal de Pamplona, Joseba Asiron (EH Bildu) -actual alcalde- contra la decisión del que entonces era concejal municipal, Enrique Maya (UPN), no etiquetar dicho lugar en ambos idiomas, como lo establece el reglamento. En el cartel que da nombre al espacio se lee actualmente “Plaza Constitución” y justo debajo, en pequeño formato, podemos leer “Constitución Española de 1978-1978ko Constitución de Espainiako«. Dado el reciente cambio de ayuntamiento, es previsible que no se presente más recurso y que el ayuntamiento modifique el cartel en poco tiempo para incorporar, de forma masiva, el nombre en euskera.
Para el tribunal, lo principal era determinar si el nombre elegido por el consistorio –“Constitución”– es un nombre propio o no. Si ese fuera el caso, no sería traducible. «En cuanto a los nombres propios, es cierto que no admiten traducción y deben etiquetarse con el nombre registrado, ya sea en castellano o en euskera.» Sin embargo, dejan claro en la decisión que la constitución es un nombre común, «al igual que los términos ley orgánica, ley provincial, decreto legislativo, decreto-ley, todo traducible. Ni siquiera las denominaciones Gran carta, Norma suprema del ordenamiento jurídico cualquiera ley de leyes Transforman el término constitución en un nombre propio.
El tribunal rechaza así la tesis defendida hasta ahora por el Ayuntamiento de Pamplona (en manos de UPN hasta la reciente moción de censura de diciembre), que considera que la denominación de calles da lugar a un nombre propio. ex novo En otras palabras, cuando le damos un nombre a un lugar, el término Constitución se convierte en un nombre propio en sí mismo. “Lo que da la denominación es un nombre ex novo para un lugar, pero este nombre será su nombre propio o común según su naturaleza, sin que el hecho de atribuir un nombre a una calle la convierta en nombre propio. en si, Sin embargo, esto lo diferencia de otros”, señalan los jueces en la resolución.
Los hechos se remontan a enero de 2022, cuando el Ayuntamiento de Pamplona denominó a esta vía “Plaza de la Constitución”. Ese año, Asiron interpuso un recurso contra la decisión del ayuntamiento de no traducir la palabra «constitución» al comprobar que vulneraba la ordenanza que regula el uso del euskera, que en su artículo ocho establece que «el Ayuntamiento de Pamplona utiliza el castellano». » y euskera cuando se habla en general a los ciudadanos. Así, la rotulación de edificios, calles y espacios públicos será bilingüe.
En junio de 2022, el Tribunal Administrativo de Navarra (TAN) estimó el recurso de Asiron y el municipio recurrió. En marzo de 2023, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Pamplona confirmó la decisión del TAN, que fue nuevamente recurrida por el equipo Maya. Ahora así lo ha confirmado la Sala Contencioso-Administrativa del TSJN. En la sentencia, el TSJN entiende que “la regla general es el etiquetado de edificios, calles y espacios públicos en castellano y euskera y la excepción, que debe ser objeto de interpretación restrictiva como toda excepción a la regla general, es el etiquetado monolingüe, ya sea en euskera o castellano. Esta ordenanza regula las relaciones entre la administración pública municipal y los ciudadanos que, al estar Pamplona situada en la zona mixta de Navarra, deberán desarrollarse en ambas lenguas. Como precisó entonces el ayuntamiento, “como criterio general, los ciudadanos de Pamplona tienen derecho a dirigirse al ayuntamiento, tanto en castellano como en euskera, de forma oral o escrita. La Administración responderá en el idioma utilizado inicialmente en las conversaciones orales y, ya sea en español o de forma bilingüe, en las comunicaciones escritas. La Comunidad Foral se divide en tres zonas –vascófona, mixta y no vascófona– para adaptar la relación entre las administraciones públicas y los ciudadanos a la realidad sociolingüística de cada zona.
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