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    Armengol afirma que las mascarillas fueron elegidas por los técnicos y se dice “víctima, no cómplice” | España

    Azanías Pelayo

    PorAzanías Pelayo

    Mar 5, 2024

    Durante una semana con el fuego constante de la oposición, la presidenta del Congreso, la socialista Francina Armengol, compara este día con una fuerte defensa de su actuación como Gobierno balear que en 2020 incluyó una parte de mascarillas para la empresa de Asunto Koldo. Dolida por los durísimos ataques del PP —”han traspasado alla las líneas rojas”, ha dicho—, Armengol no solo no piensa dimitir, como le demanden los populares, sino que ha aunciado con tono desafiante: “No voy a consenter que mancillen mi nombre». «No soy objeto de ninguna investigación y ningún miembro de mi gobierno está mencionado en el sumario. En cualquier caso, podría ser una víctima, y ​​no un cómplice o colaborador necesario», insistió la tercera autoridad estatal.

    El dirigente socialista afirmó que fueron los técnicos del Servicio de Salud del Gobierno de las Illes Balears quienes aceptaron, al inicio de la pandemia, la oferta de la empresa Soluciones de Gestión SL, ahora imputada por presunta corrupción en el sector. Asunto Koldo. Según afirmó, en abril de 2020, cuando todas las administraciones necesitaban material sanitario, llegaron multitud de propuestas, también a sugerencia de “ministerios y otras instituciones”. Pero Armengol, pese a las repetidas preguntas de los periodistas, no quiso desvelar quién había recomendado al Govern balear contratar las mascarillas con esta empresa. Y menos aún precisar si se trató de Koldo García, que era en su momento asesor del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y a quien la fiscalía anticorrupción y el juez Ismael Moreno acusan de haber recibido comisiones por actividades ilegales de esta empresa en intercambio para obtener los contratos. En tono enérgico, la Presidenta del Congreso se limitó a responder: “Nunca en mi vida he dado la instrucción de contratar tal o cual empresa. »

    Armengol comenzó su esperada comparecencia justificando el silencio que guardaba desde la semana pasada, comenzaron a multiplicarse las informaciones sobre las relaciones del Govern balear con la empresa implicada en la trama y los posteriores ataques del PP, que presentó un documento a la House el lunes exigiendo formalmente su dimisión. Según explicó la presidenta, su deseo de evitar un tumulto con el PP se debió a un intento de «preservar la buena reputación de la institución, que es la cuna de la democracia», y a la idea de que los ciudadanos «hacen» lo que se merecen en función de emisiones. “En política no pasa todo, no todos los políticos son iguales”, añadió. “La corrupción me repugna y la odio profundamente. “Hay que decir la verdad y no confundirlo todo”.

    Armengol dejó claro que “lo volvería a hacer”, que actuaría hoy como actuó en la primavera de 2020. Recordó aquellos tiempos “absolutamente maravillosos”, con la gente confinada en sus casas, los servicios sanitarios colapsados ​​y sin las administraciones. contaba con equipo de protección. “Todos competían con todos” para conseguir máscaras, dijo. En este contexto, “prácticamente todos los miembros” de su gobierno recibieron propuestas de empresas que se declaraban capaces de traer mascarillas desde China. Y estas ofertas, supimos, fueron transmitidas a los técnicos del Servicio de Salud que, según Armengol, fueron quienes eligieron.

    En el caso de Management Solutions, empresa implicada en la trama, la dirigente socialista indicó que ofrecía las mascarillas a la mitad de precio que pagaban otras administraciones. No negó que la recomendación de esta empresa procediera del ministerio que dirige su compañero de partido José Luis Ábalos, pero dejó sin respuesta hasta tres preguntas de la prensa sobre la identidad de quien les aconsejó contratar con esta empresa. granja. Eso sí, insistió en que «nunca» se vio presionada ni coaccionada para elegir esta empresa o, posteriormente, para no exigir la devolución del dinero, una vez que se demostró que las mascarillas vendidas eran de menor calidad que la prometida.

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    En los tres primeros meses de la pandemia, el entonces Gobierno balear -una coalición de socialistas con Unidas Podemos y grupos nacionalistas- gastó 40 millones de euros en la adquisición de mascarillas. Todos los contratos, destacó entonces el presidente, fueron validados por la Intervención General de la Comunidad Autónoma. El material también fue enviado para su verificación al Instituto de Higiene del Ministerio de Trabajo y allí se certificó que el artículo suministrado por Management Solutions en Baleares no se correspondía con lo indicado: la empresa había aceptado traer mascarillas FFP2, que son imprescindibles para el personal sanitario, y que en realidad son quirúrgicos, es decir con un grado de protección mucho menor; «aunque no es inútil ni falso como se ha dicho”, afirmó Armengol.

    C’est à ce moment-là, a-t-il poursuivi, qu’il a été décidé de ne pas utiliser les masques et de les laisser stockés afin de porter plainte auprès de l’entreprise, «car le retour devait se faire uno por uno». Armengol abordó a continuación uno de los puntos aparentemente oscuros que más le ha perseguido en los últimos días: ¿por qué tardó tres años en exigir a la empresa la restitución de 2,6 millones de euros? El Instituto de Higiene informó en junio de 2020 que las mascarillas no eran FFP2, pero esta afirmación no se hizo oficial hasta el 6 de julio de 2023, estando ya el Gobierno de Armengol en el poder tras perder las elecciones autonómicas de mayo.

    El presidente lo justificó por el retraso que la pandemia provocó en todos los trámites administrativos y por el tiempo que los funcionarios estuvieron teletrabajando. Aseguró que con otros expedientes había ocurrido lo mismo. «La Administración es infinitamente más lenta de lo que nos gustaría», se disculpó. También aclaró que el primer aviso a la empresa, antes de la denuncia formal, se produjo en marzo de 2023, antes de las elecciones autonómicas, aunque el trámite final se completó justo antes de dejar el poder tras su derrota ante el PP.

    “Si estuviéramos involucrados en una conspiración, ¿por qué enviaríamos las máscaras para su análisis?”, remarcó el presidente del Congreso. Y finalmente, cuando se le preguntó si se planteaba dimitir, Armengol atacó al portavoz parlamentario del PP, Miguel Tellado, su más acérrimo crítico, sin nombrarlo. Tellado aparece citado en el sumario cuando Koldo García comenta su intención de reunirse con él para intentar que el nuevo Gobierno del PP de Baleares paralice la reclamación. “Es curioso”, concluyó Armengol, “que quien pide mi dimisión sea el único mencionado en el sumario”.

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